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Cuando en el estatus y en el muro constantemente estamos tristes

Gracias al internet en la última década tenemos la capacidad de comunicarnos con otros de una forma instantánea a través del msn y las redes sociales.

La globalización ha hecho que los lazos entre las personas se acerquen, y que hasta con personas que conocemos, pero que no podemos llamar amigos, se enteren de nuestras vidas.

Las redes sociales, y los chats de todo tipo han permitido a las personas que tienen dificultades para  hacer amigos conocer gente nueva, y  gracias a los grupos y tendencias, las personas han podido conocer gente afín a sus  gustos y pensamientos. El ciberespacio es un sitio  que permite  que las personas puedan expresarse de múltiples formas, es por eso que los blogs han sido una herramienta utilizada por muchos para expresarse y  comunicar a los demás  sus vidas y opiniones.

El computador y el Smartphone, así como otros avances tecnológicos conectan a las personas con el mundo, y de otra forma  también las aísla. Cuando la conexión con los demás se limita al internet, a los chats y otras redes, es muy común que las personas que se sienten solas, tengan momentos de depresión y de tristeza al sentir que sus vidas están encapsuladas en ese mundo electrónico.

A las personas nos hace falta  ver, abrazar y hablar con otros de manera real, no virtual.  Es así como, sí la conexión con el mundo es el internet, y no hay otras alternativas que  depender de este servicio de formas inimaginables.

Sí la puerta al mundo es la internet, es común que te comuniques por ella, y expreses tus opiniones, disgustos y sentimientos. En Facebook y twiter  las personas comentan sus sentires frente a aspectos políticos, deportivos, sociales y personales, siendo  estos últimos son los que más me llaman la atención dado que muchas personas escriben en los  muros sus tristezas.

Pero, ¿qué ocurre cuando sólo expresamos desdichas y problemas?
Es común que esto se haga, en realidad, todos y cada uno, hemos escrito lo que sentimos en el momento. Pongamos un ejemplo que haga entender mi punto

María había terminado una relación sentimental hace poco.

Su ex novio, era una persona que vivía lejos de ella, y  que, por circunstancias de la vida, había conocido otra persona,  terminando la relación  por messenger. Todos los conocidos y amigos de María se comenzaron  a preocupar porque en sus estatus expresaba frases de dolor y desconsuelo, algunas, realmente dramáticas, donde decía cosas como:  “esto  es el fin”, “el final del camino” y  “perdí todo lo que me interesaba”. Los mensajes estaban acompañados de imágenes oscuras, pesimistas, y llenas de tristeza.

En otras palabras, cada vez que alguien se conectaba al messenger, encontraba en su lista de contactos a María, con una frase triste en su status.

En realidad frases tan dramáticas alertaron a algunos de los amigos cercanos, pensando que tal vez, esta niña estaba al borde del suicidio. Tenían largas conversaciones  por chat con ella, tratando de animarla y ayudándola para que saliera de su depresión.

Sin embargo, pasaron los meses, y María continuaba con los mismos mensajes ,  como es común, la situación perdió credibilidad, porque parecía normal que ella estuviera triste.

Los amigos, que antes la alentaban, comenzaron a alejarse,   pues se dieron cuenta que así como  ellos  la animaban, había muchos otros conocidos que también hacían lo mismo,  sin producir cambios en aquella que querían ayudar,  así que comenzaron a pensar qué  ella estaba llamando la atención.

La realidad era que María sí se sentía muy triste, y aunque los amigos le daban soluciones ella  desechaba los consejos por considerarlos  incómodos o irreales a su situación.

Aunque pensaba en la muerte, no había real intensión de suicidarse. Sin embargo sus sentimientos no cambiaban, ella se sentía sola y triste, sentía que sus amigos la ignoraban o la evadían,  nadie parecía estar dispuesto a pasar algunas horas leyendo sus tristezas por chat.

Lo que ella no veía era que sus amigos y conocidos estaban cansados  de su situación, y que ella con su negativismo extremo, en vez de acercar a las personas, las estaba alejando. Se sentía mal consigo misma,  y aunque señalaba a los demás como “malos amigos”, ella no se daba cuenta, que su actitud, hacía que las personas le regalaran la soledad, de la cual ella tanto se quejaba.

Esta es una situación no muy lejana a la realidad, el ejemplo hipotético que narro  ve con cierta frecuencia.  La persona esta triste, se siente infeliz y expresa toda su ira, dolor y malestar en los medios virtuales de comunicación.

Sí vemos el caso de María, nos damos cuenta que su depresión y soledad se retroalimenta, es decir, las conductas que ella manifiesta en su estado de tristeza  se han convertido en un circulo vicioso, ella quiere estar acompañada, pero su actitud la deja más sola, lo que a su vez incrementa su tristeza y sentimientos de minusvalía.

¿Qué es Minusvalía?, preguntaran algunos, pues es  el sentimiento de valer poco, de baja autoestima, y de victima de las circunstancias de la vida, cómo María quien era víctima de que su ex le hubiera abandonado, y de otras circunstancias malas que sucedieron después de eso.

Ahora bien, muchas personas describen sus sentimientos en redes sociales y en msn, pero cuando, continuamente estamos mandando mensajes al universo de que “estamos mal”,  muy seguramente, el universo se aleje de nosotros, porque las personas negativas son imanes humanos para la soledad.   Esta situación se refuerza más, cuando, al hablar con esa persona por chat o en persona, se confirma aquello que se evidencia.

No estoy diciendo, que no podamos estresar nuestros sentimientos en msn, redes sociales y blogs, porque muchas veces, el que pide ayuda, con ánimo de mejorar, la recibe de las personas que  están dispuestas a brindar un hombro donde llorar, y un abrazo bien merecido.

Un buen amigo es aquel que esta cuando uno lo necesita. Sin embargo,  los amigos también se frustran, cuando a pesar de sus consejos, ven que no pueden ayudar a esa persona que quieren. Leer contantes estatus y  mensajes en el muro, que  expresan dolor y tristeza, hace que en cierta forma se acostumbren a ver a la persona mal, y que, en otros espacios sociales, se hable de esa persona con  cierta lástima.

Las personas con depresión no necesitan lástima, necesitan comenzar a ver el mundo desde otros ojos, invitando también, a que las cosas buenas entren por nuestra puerta.

Sí necesitamos expresar algo, es bueno y sano hacerlo.

Potencialmente en ocasiones escribamos algo en nuestro muro que posiblemente a los cinco minutos borremos, creo que esto a todos nos ha pasado, pero analicemos el contenido de nuestros mensajes en las redes sociales, en el msn y en los blogs. Cuando un tema se vuelve crónico por más de seis meses, tenemos un problema y necesitamos ayuda.

Ahora bien, a veces la virtualidad, nos deprime más dado que estamos encerrados en nuestro mundo, frente al pc o Smartphone viendo sólo lo que nuestro propio animo proyecta, y no nos damos cuenta que  al levantar la mirada hay una ventana al frente nuestro.

Busquemos expresar nuestros sentimientos en otros espacios,  salgamos a la calle y encontrémonos con nuestros amigos, hablemos de lo malo, de lo bueno, del chisme que no nos habíamos enterado,  de las situaciones cotidianas que viven la mayoría. Debemos darnos la oportunidad de sonreír, aunque sean de cosas banas,  permitirnos  salir a la calle y explorar que la vida es más.

La virtualidad  es importante, pero no debe dominar nuestra existencia. Entender esto, nos puede ayudar  a darnos cuenta que no toda comunicación con nuestros amigos debe ser virtual. Escuchar la voz de las personas que nos quieren es maravilloso, hablar con un terapeuta nos descongestiona el corazón,  comunicarse por teléfono, o   por Skype, anima mucho cuando tienes un amigo dispuesto a escucharte en la distancia. Hablar de los problemas  es mágico.

Evaluemos  qué tipo de mensajes enviamos en las redes sociales y  en el Messenger. Seamos consientes que  nuestro estado de ánimo, nuestro humor, y nuestros comentarios, pueden abrir o cerrar puertas. Tenemos derecho a expresar nuestros pensamientos y sentimientos, pero tenemos el deber de cuidarnos.

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