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Cuando todo se acaba

Muchos poetas dicen que amar es sufrir. Terminar una relación importante puede llevar  a una persona a experimentar un profundo e intenso dolor. A veces separarnos de una persona que amamos puede trasladarnos a un estado de desdicha temporal que se alimenta de los recuerdos, la culpa y la fantasía de “lo que pudo ser”.


Muchos quieren olvidar a esa persona, borrarla de su pasado, de su presente y futuro. Cómo sí el olvido fuera la solución mágica.  Muchas canciones de desamor hablan de esto, y plasman ejemplarmente lo que las personas sienten.

Es difícil. Las personas con el corazón roto suelen llorar mucho, sentirse muy confundidas y tener un conflicto interno entre la razón y el corazón. Adicionalmente dedican mucho tiempo  a pensar.

Cuando constantemente recordamos detalles, cuando retomamos la historia vivida como pareja, los buenos y los malos momentos se revuelven con miles de justificaciones, pesares y preguntas.

El amor es complicado… y el desamor lo es más.

Debo aclarar a los lectores, que  perder una pareja, o la “ilusión” sobre una persona especifica,  es un estado  que todos viven de manera distinta. No es un proceso único y cada cual reacciona acorde a su personalidad.

Muchas personas se enamoran de imposibles, y sienten desamor cuando se dan cuenta que construyeron sus sueños en  fantasías. Otras personas, sufren por haber vivido relaciones cortas pero intensas que los satisficieron  pero que al terminar los dejaron desconcertados. Otras personas terminan con el corazón lastimado luego de finalizar  una relación de años, donde se construyeron sueños a futuro.   También es doloroso cuando existen hijos de por medio,  y el sentimiento de un tiempo desperdiciado es combinado con el dolor de la prole.

Son muchos temas y circunstancias que tocaremos en futuros artículos, pero que encarnan un mismo sentimiento: el dolor por la pérdida.

El terminar una relación es algo contundente. El corazón  grita que “ama y quiere seguir amando”, la mente  se llena de recuerdos y justificaciones de lo que no pudo ser. Se trata de buscar una razón lógica del porqué se terminó la relación. Se  establece una lista de razones por las cuales la separación fue conveniente, pero a la vez el corazón  grita en nuestro interior  que extraña a esa persona que fue especial.

Necesitamos hablar con nuestros amigos y llorar, muchos de los que nos quieren nos dicen frases de cajón como “fue mejor así”, “no valía la pena”, “eras mucho para él / ella”, frases que nuestra cabeza acepta, pues se conectan con la razón pero no con el sentimiento.

Ese proceso de confusión y de notorio desacuerdo interno es el  que origina “desear olvidar”. Nuestra vida se convierte en una contradicción donde  hacemos cosas que no debemos.  Reaccionamos hacia la otra persona con violencia y antipatía en lo que en mi país se llama  “respirar por la herida”. Podemos llegar a odiar a esa persona  y  basar nuestros días en el rencor,  mientras sufrimos de  innumerables sueños nocturnos  con la persona amada.

Sí, eso es normal, es lo que debe ocurrir en ese proceso de superar la perdida, sin embargo hay cosas que podemos hacer para superar el duelo más rápido.

Lo primero es, llore  sí tiene ganas de llorar y no se restrinja de hacerlo. Debe vivir la perdida de manera intensa porque de esta forma sanará más rápido.

Lo segundo  es  comience amarse de nuevo. Piense en usted, sea egoísta con sus necesidades y haga  actividades que le ayuden a no deprimirse más. Entre a un curso, haga ejercicio, cómprese algo, pase más tiempo con sus amigos. Dedique tiempo en usted, y no en el dolor.  Pensar constantemente en sus desdichas no le ayudará.

Lo tercero es, evite el alcohol y las drogas. El alcohol no logrará que usted  “olvide al ser amado”, eso es un mito, ayudará a que se deprima más. Respétese, cuide su salud. Busque soluciones y no se estanque en conductas que no le ayudan en nada.

Lo cuarto, responda a esta pregunta. ¿qué quiero yo de mi futuro?, ¿qué deseo encontrar?, ¿qué me haría feliz?, en otras palabras, póngase una meta  que no tenga relación con su ex pareja. Ponga los pies en la tierra y no en el aire. Tenga en cuenta que sí usted está bien, proyectará eso al resto de su vida. Las personas que se engañan en ilusiones fantasiosas  se estrellaran con la realidad. No sólo piense en su meta, trabaje para conseguirla. Construya un proyecto de vida, y sí no sabe cómo hacerlo, muchos profesionales puedes ayudarle.

Quinto. Ponga límites. No permita que  aspectos externos lo afecten. Sí tiene amigos en común con  el ex o la ex, no permita que le comenten aspectos que le incomodan, pídales amablemente que por un tiempo, mientras lo supera no le hablen del tema.  Evite ver el perfil en las redes sociales de su ex, sí no puede dejar de hacerlo, bórrelo de la lista. “ojos que no ven, corazón que no siente”. Una tradición sana es deshacerse de todo objeto que recuerde la relación. Devolverle sus cosas a la ex pareja pone límites, y brinda nuevos comienzos.

Sexto, evalué el sentimiento de culpa sobre lo sucedido. Muchas personas se sienten culpables por lo que hicieron o dejaron de hacer.  Algunas se sienten directamente responsables por la separación dado que se portaron mal, y no se dieron cuenta del daño que estaban haciendo hasta que fue muy tarde. La culpa envenena, y se puede volver insoportable. En vez de señalarse y lastimarse a sí mismo, aprenda de lo sucedido y cambie. No se castigue más. La culpa no le ayudará a sentirse mejor. Perdone a su ex y perdónese a sí mismo. Piense en usted y  no repita faltas. El que siembra muchos errores recoge catástrofes. El ser humano puede cambiar sí realmente lo quiere.

Séptimo: Sí tiene hijos en común, no los  involucre en su duelo. Ellos sufrirán sí usted no hace un buen manejo con su ex pareja. Ellos no  tienen la culpa de los problemas entre adultos.  Evite a toda costa hacerlos participes de su dolor, y   sobre todo,  no los utilice como arma en contra de su ex pareja.  La salud emocional de sus hijos esta en sus manos.

Para terminar, quiero hacer una reflexión sobre las relaciones que han pasado por nuestra vida. Todas nos enseñan algo sin importar sí fueron relaciones tormentosas o no. Piense  ¿qué gano con esa relación?, ¿qué cosas buenas despertó en usted?, ¿qué  aspectos notó que no le gustaron de usted mismo?, ¿qué decisiones tomará a futuro en relación a otras relaciones de pareja?

Piénselo.

Busque un sentido y trabaje en usted para superar el duelo. No va a ser rápido, pero puede ser personalmente enriquecedor.

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