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Me preocupan los amigos de mi hijo

Este artículo lo he escrito para los padres de familia quienes se inquietan con las compañías de los jóvenes adolescentes, y les gustaría hacer algo para alejar a su hijo con el fin de protegerlo.

Comencemos con  el problema fundamental, ¿qué les preocupa  a los padres?

  1. Que el hijo cambie su conducta
  2. Bajo rendimiento académico
  3. Que se asocie a drogas y conductas de violencia
  4. Perder el control de su hijo
  5. Enfrentamientos en casa

Ahora, esas  preocupaciones son válidas,  pero sabemos identificar  a los amigos de su hijo.

¿Cómo saber sobre  los amigos de su hijo?

No todos los amigos son malas personas, posiblemente (debe aceptarlo) estén  pasando por la misma etapa del joven y muchas veces debemos ver más allá de la ropa o el peinado.

La amistad es parte fundamental en el desarrollo de un niño y un joven, nos conecta socialmente con los demás y con quienes somos.

Ahora bien,  los hijos en la adolescencia tienen opción de elegir a sus amigos. Cosa  distinta que a sus padres o a sus hermanos.

Si bien el padre puede sugerir algunas cosas,  no puede controlar los afectos de su hijo o hija. Eso es importante, porque al aceptar eso estamos respetando las elecciones del joven frente a sus afectos.

Ahora bien,  ¿Cómo saber quiénes son sus amigos?

Debo establecer que lo ideal  es que usted como madre o padre haya  abonado el terreno desde antes con comunicación y valores. Eso ayudará mucho a saber los gustos de su hijo y con quienes se asocia, si usted no sabe exactamente que le gusta a su hijo y porque tiene los amigos que tiene que preguntarse ¿Por qué desconoce cosas fundamentales de su hijo como sus gustos?

Ahora bien, si conoce los gustos y las motivaciones de su hijo puede  averiguar  donde los conoció, si son compañeros del colegio, o en otros ambientes.

Eso a usted  le da una base para saber quién es quien, y posiblemente el papel de invitar a un par de amigos a casa para saber más de ellos no sería mala idea.

Evalué un poco quienes son estos chicos, y analice si realmente son una amenaza o no.  A veces los jóvenes simplemente están en un periodo de crecimiento y como su hijo están buscando un lugar en el mundo, establezca que  es normal, y no satanice siempre a los amigos de sus hijos. Posiblemente son amigos de él por alguna razón.

Es claro que los adolescentes son muchas veces como bloques al hablar de sus cosas, como ya hablamos en el artículo porque los adolescentes no les gusta hablar con sus padres, pero retomando lo dicho en este apartado, hablar con sus hijos sobre sus amigos sin juzgarlos puede ser una forma de abrir la puerta a conocer quiénes son  y conocer sobre sus familias.

Hablar de manera coloquial, y saber de ellos, puede tranquilizarlos.

Malas compañías.

La amistad puede ser vista desde un punto negativo cuando en vez de ayudar al individuo en su desarrollo personal lo estanca o lo perjudica.  “Malas compañías” definen en la adolescencia y en la juventud el inicio de problemas serios asociados a drogas, violencia y conductas antisociales. Ciertamente para un joven la opción de los amigos es potente y más cuando en el hogar no hay suficiente comunicación  y amor. Muchos jóvenes tratan de remplazar lo que les falta en casa con grupos de amigos. El afecto se busca en alguna parte.

Desgraciadamente cuando un joven se asocia con amigos peligrosos y sus padres se dan cuenta tarde, es porque, lamentablemente no conocían a su hijo, y posiblemente en algún periodo de su desarrollo estuvieron ausentes emocionalmente.

Esta situación es diciente en la vida en el hogar en otros ámbitos, mal rendimiento académico,  discusiones en casa y conductas sospechosas.

Ahora,  deben evaluar a su hijo  como un ser responsable de sus acciones, y no como un cordero que se deja llevar por los demás. Me explico, a veces le echamos la culpa de los problemas del joven a otros, pero realmente la responsabilidad de su conducta  recae en la persona o en el adolecente.  Muchas veces el  joven no es el seguidor sino el que instiga, y es por eso que debemos  diferenciar en qué nivel  nuestro hijo “tiene malas compañías” o “es la mala compañía”

Debemos enseñar que cada quien asume las consecuencias de sus actos y de sus elecciones.

Ciertamente  los padres suelen cantaletear a sus hijos en relación  a sus amigos lo cual tiene un efecto totalmente contrario, porque entre más se les prohíba ellos más van a provocar salir con ellos. Por tanto, esa no es la solución.

Con amor, paciencia y constancia puede acercarse a su hijo sin juzgarlo y hacerle ver que ciertas conductas de sus compañías no le ayudan. Posiblemente su hijo mismo se dé cuenta de ello cuando haya un problema delicado (del cual usted debe estar pendiente).

Con amor y reconstruyendo la comunicación puede entrar un poco a la vida de sus hijos. Si realmente está pasando por un proceso difícil, y no sabe cómo solucionar algún problema delicado mi  recomendación es asistir a una terapia de familia, donde vayan  padres e hijo. En un ambiente tranquilo y mediado por un terapeuta un adolescente puede sentir y conversar sobre los problemas en casa, y ayudar a ser parte de la solución  en la familia y su propia vida.

Muchas personas reconocidas e inteligentes manifestaron problemas en su adolescencia con amistades que no les ayudaron, la clave estuvo en el momento que tomaron conciencia de que querían hacer con sus propias vidas.

Poco a poco y con amor, los problemas se van solucionando. Busque ayuda si no sabe que hacer.

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