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Padres divorciados, hijos divididos

El dolor de un niño por la separación de los padres se incrementa más cuando las partes los utilizan como motivo para seguir peleando. En los divorcios y las separaciones muchas veces los padres utilizan a los niños como trofeo. Ya sea de manera consciente o inconsciente los padres buscan ganarle a su ex pareja utilizando algo  que ambos aman: los niños.

Esta competencia tiene un impacto negativo en las vidas emocionales de los pequeños que aunque no son culpables de la separación, son los que más sufren.

Cuando escribo estas líneas podría recitar muchos casos que pasaron por mi haber donde los padres peleaban entre ellos, utilizando a los niños como disculpa.

Cuando papá y mamá se separan en malos términos, comienza una lucha emocional y legal por ganar el cariño y el tiempo con los pequeños.

Una madre me decía hace poco “es que a mí me daban celos de que mi hija se llevara bien con la esposa del padre”, “yo no puedo permitir que se la lleven, es “mi hija”, él no fue un buen padre”

Las visitas a entes judiciales para conciliación familiar están llenas de estos casos. Padres que después de la separación siguen peleando bajo la bandera de que quieren lo mejor para los niños. Cuando entrevistan a cada padre por separado, la lista de defectos del otro padre es interminable, hacen lo posible por demostrar que el otro no es bueno. Algunos hablan con la verdad, otros exageran con la esperanza que el profesional se ponga de su lado.

Cuando no existe un riesgo real, cuando ambos padres son aptos para amar, educar y tener a sus hijos, y sí se tienen medios, los padres pueden iniciar largos procesos legales en los juzgados, encabezados por los abogados, que enfatizan en el objetivo de “ganar”. El real bienestar de los chicos pasa a segundo plano. Estos procesos en entes judiciales pueden durar años, tiempo en el cual el niño va creciendo y viviendo su infancia entre tribunales y entes del gobierno. Mientras tanto sufren en silencio, y demuestran comportamientos que preocupan a sus padres y a los docentes, sin embargo poco pueden hacer por mejorar su situación.

Los padres le comentan a los niños aspectos del conflicto que ellos no deberían conocer, asuntos privados, o problemas que se sucedieron antes de que él naciera, todo esto para generar un rechazo del niño hacia el otro padre.

“yo le tengo miedo a mi papá, porque cuando mi mami estuvo embarazada de mi, él le pego, es que el fue muy malo con ella, por eso no quiero verlo”

Cuando un niño utiliza un lenguaje de adulto para hablar de los problemas de sus padres, cuando recita lo mismo que el padre o la madre dicen como sí fuera una lección aprendida, cuando demuestran signos de tristeza y ansiedad por el temor que genera el no saber qué pasará mañana, estamos viendo señales de niños que están en medio de un conflicto que no les pertenece pero que los padres les han invitado.

El niño, y quiero dejar esto claro, tiene todas las de perder en estos asuntos. Es pequeño, quiere ser amado, y teme a perder ese cariño. No comprende la situación como un adulto, solo sabe que sus padres pelean, no se llevan bien, se siente culpable porque él es el motivo de las disputas, no sabe que pensar cuando ve a mamá o a papá llorando, está confundido, iracundo y deprimido. Los abuelos y los tíos también opinan, el siente miedo, ama a ambos, pero no puede decirlo, sus sentimientos parecen ser los menos importantes.

Muchas veces me han traído a los niños a la consulta psicológica porque “es que después de la separación anda mal en el colegio, o es muy agresivo, se orina en la cama, está muy ansioso, tiene pesadillas”, y cuando se profundiza en la situación uno se da cuenta que los que deberían estar en terapia son los padres. El niño solo responde a los estímulos de su familia, solo manifiesta ese malestar familiar con un comportamiento preocupante. Sí papá y mamá continúan peleando, el niño seguirá enfermo.

Los padres les cuesta asumir su responsabilidad. Muchas veces procuran continuar con el conflicto en vez de pararlo. En mi consulta algunos padres se han sorprendido cuando les digo que no hare intervención en los niños sino con ellos, muchos se molestan porque sugiero traer a la consulta a la ex pareja.

La realidad es que muchos de estos problemas se dan por no aceptar de manera adecuada la separación. Aún no ha hecho el duelo de la perdida. Tienen mucho rencor por el abandono y por los problemas vividos. No han aceptado que el otro haya conseguido otra pareja, y se sienten infelices por ese futuro que no pudo ser y que una vez soñaron.

A veces las parejas se conforman de manera rápida. En oportunidades uno de los dos ama más, y cuando las relaciones se terminan, queda un gran rencor interno. Ese dolor se lo transmitimos a nuestros hijos, porque en parte ellos son recordatorio de esa persona que amamos y con la cual compartimos parte de la vida, ya o nunca nos quiso.

En oportunidades el círculo vicioso de violencia en las parejas es tan fuerte que continúan las retaliaciones aún después de que cada padre ya no convive como pareja. Se comienza una lucha de poderes que escala, “sí ella hizo esto, ahora yo le hago algo peor”. Los límites de daño mutuo pueden ser muy destructivos, y sobre la marcha los niños se ven perjudicados.

Profesionalmente he notado que los padres separados buscan profesionales en psicología que se hagan aliados de ellos para colaborarles en procesos judiciales, pero mi postura, es que el terapeuta debe ser aliado es del niño y de sus necesidades emocionales, en últimas, sí el conflicto entre los padres no para, el presente del niño será inestable, y su futuro incierto. Según una reciente investigación en los juzgados hecha por la universidad de Barcelona en Bogotá, las parejas en conflicto por custodia llegan muy tarde (o no llegan) a procesos de terapia de pareja.

Tras años de conflicto asociados a procesos judiciales de custodia, visitas y patria potestad, y a pesar de que algunos profesionales sugieren una terapia de pareja para sanar la relación, las partes prefieren tener terapias individuales y no enfrentar una terapia los dos. Mientras tanto, el tiempo pasa, y los niños siguen creciendo en ese ambiente lleno de hostilidad.

Muchos problemas psicológicos se incuban en la infancia. Existen estudios que demuestran como la relación con nuestros padres es fundamental para nuestra salud mental. Los niños que están en medio de este conflicto tienden a tener serios problemas emocionales que los acompañaran el resto de sus vidas.

¿Nos importa la salud mental de nuestros hijos?, ¿seremos capaces de asumir una separación sin violentarles sus emociones?, ¿somos capaces de comprender que el niño es de los dos y que nos necesita a ambos?, ¿nos hemos preguntado cómo se sienten nuestros hijos realmente?

Hago un llamado a los padres para evitar este tipo de circunstancias y pararlas sí se están dando. Sí sienten que no han podido superar la separación haga algo para sanar. Para que usted sea mejor padre y mejor persona debe mejorar no cargando con esa Ira que lo hace egoísta y sordo a las necesidades de sus hijos. Busque la forma de hablar con su ex pareja y llegar acuerdos, ponga límites a las dificultades y resuelva los problemas hablando. Sus hijos no son culpables del fracaso de su relación.

Para terminar quiero hacer una última reflexión. ¿Por qué las personas se separan o se divorcian?, ¿Qué buscan solucionar con el divorcio o la separación?

El divorcio o la separación es la solución que una pareja da a un problema. La relación se torno tan insoportable que se decidió parar aquello que no estaba bien.

Sí se busca poner fin a una convivencia conflictiva, ¿Por qué luego del divorcio seguimos peleando?…. ¿No es curioso que a pesar de estar separados continúen los problemas?

Piensen en esta contradicción. “Nos separamos para no estar justos pero seguimos unidos por el conflicto.” No tiene mucho sentido, sí me preguntan.

Paren las disputas, negocien y piensen en lo que sus hijos realmente necesitan de ustedes. Sí tienen mucho dolor y resentimiento en el corazón con su ex pareja, busquen la forma de perdonar y quitarse esa carga que los atormenta. Busquen paz, regalen concordia a sus hijos, ayúdenlos a comprender que se puede terminar las relaciones y comenzar de nuevo. No es cuestión de ganar o perder, esto no es una competencia, se busca solucionar dificultades de manera responsable.

Los niños pueden superar la separación de sus padres, ¿pero los padres podrán superar su propia separación?

¿Ustedes que creen?

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